¿Cree el Judaísmo en el Purgatorio? Santiago Alarcón y sus erradas declaraciones

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Hemos visto en los últimos días como muchos que se llaman “apologistas” en las redes hacen errores doctrinales tan garrafales, que fácilmente caen en herejías, o totalmente en apostasía, creyéndose aun que son defensores de la fe. De eso he estado hablando últimamente en este canal, de como el anti-catolicismo de estas personas los lleva abrazar posiciones heréticas, por considerarlas exclusivas del Catolicismo Romano, pero que son esenciales para el Cristianismo, como lo seria la deidad y humanidad de Cristo. Pero nos topamos que algunos “apologistas” también se van al otro extremo, aparentemente abrazando algunas doctrinas romanas que han sido históricamente rechazadas por el Protestantismo, como lo seria la transustanciación, o como veremos en este video, el purgatorio. El canal “Rincón Apologético” ha sido de mucha ayuda a un sin numero de creyentes por algunos años, pero ultimadamente, se ha visto un muy marcado declive, e inclinación hacia el catolicismo romano. Pero el problema que trataremos en la posición tomada por Santiago Alarcón es que pretende justificar su posición de la posibilidad de un purgatoria de las fuentes judías que menciona, pero no cita. En este video estaremos viendo estas posiciones dentro del Judaísmo del Segundo Templo y los que las promovieron, como estas se incorporaron en el cristianismo antiguo, y que es lo que Jesús y los apóstoles enseñaron al respecto. No todos los Judíos creían lo mismo en los tiempos de Jesús, y el tema del purgatorio es un ejemplo de ello.  Les invito a ver a este video para poder aprender a hacer apología ante las declaraciones de Santiago Alarcón.

 

 

Purgatorio

Un estado intermedio por el cual deben pasar las almas para ser purificadas del pecado antes de ser admitidas en el paraíso celestial. La creencia en el purgatorio, fundamental en la Iglesia Católica Romana, está basada por las autoridades eclesiásticas principalmente en II Macc. xii. 44-45: “Si él [Judas] no hubiera esperado que los que habían sido asesinados hubieran resucitado, hubiera sido superfluo y vano orar por los (muertos. . . . Después de lo cual hizo una expiación para que pudieran ser librados del pecado “; porque esto indica que las almas después de la muerte pasan a través de un estado intermedio en el que pueden por alguna intercesión salvarse de la condenación. El mismo punto de vista, que se debe hacer una expiación por los muertos, se expresa en Sifre, Deut. 210 (Una traduccion de comentarios rabinicos orales de Deut. del siglo IV.) La idea de un estado intermedio del alma, del cual puede obtenerse liberación por la intercesión de los santos, se trata claramente en el Testamento de Abraham, Recensión A, xiv., donde se da la descripción de un alma que, debido a su buena y sus malas acciones son iguales, tiene que sufrir el proceso de purificación mientras permanece en un estado medio, y en cuyo nombre intercede Abraham, los ángeles se unen a él en su oración, después de lo cual el alma es admitida en el paraíso.

Puntos de vista rabínicos.

El punto de vista del purgatorio se expresa aún más claramente en los pasajes rabínicos, como en la enseñanza de los shammaitas: “En el último día del juicio habrá tres clases de almas: los justos serán inmediatamente inscritos para la vida eterna; los malvados , para la Gehenna; pero aquellos cuyas virtudes y pecados se contrarrestan, descenderán a la Gehenna y flotarán arriba y abajo hasta que se eleven purificados; porque de ellos está dicho: ‘Traeré la tercera parte al fuego y los refinaré como plata es refinado, y los prueba como se prueba el oro’ [Zac. xiii. 9.]; también, ‘Él [el Señor] hace descender al Seol y hace subir de nuevo'” (I Sam. ii. 6). Los hillelitas parecen no haber tenido purgatorio; porque dijeron: “Aquel que es ‘mucho en misericordia’ [Ex. xxxiv. 6.] inclina la balanza hacia la misericordia, y en consecuencia los intermedios no descienden a Gehena” (Tosef., Sanh. xiii. 3; R. H. 16b; Bacher, “Ag. Tan.” i. 18). Aún así también hablan de un estado intermedio.

En cuanto al tiempo que dura el purgatorio, la opinión aceptada de R. Akiba es de doce meses; según R. Johanan b. Nuri, son solo cuarenta y nueve días. Ambas opiniones se basan en Isa. 66:23-24: “De luna nueva en luna nueva y de sábado en sábado vendrá toda carne a adorar delante de mí, y saldrán y mirarán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano no morirá, ni su fuego se apagará”; el primero interpretando las palabras “de una luna nueva a otra” para significar todos los meses de un año; este último interpretando las palabras “de un sábado a otro”, de acuerdo con Lev. 23:15-16, para significar siete semanas. Durante los doce meses, declara la baraita (Tosef., Sanh. xiii. 4-5; R. H. 16b), las almas de los impíos son juzgadas, y pasados ​​estos doce meses son consumidas y transformadas en cenizas bajo los pies de los justos (según Mal. 4:3]), mientras que los grandes seductores y blasfemos deben sufrir torturas eternas en Gehena sin cesar (según Isa. 66:24).

Los justos, sin embargo, y, según algunos, también los pecadores entre el pueblo de Israel por los que Abraham intercede porque llevan la señal abrahámica del pacto no son dañados por el fuego de la Gehena, incluso cuando se les exige que pasen por el intermedio. estado de purgatorio (‘Er. 19b; Ḥag. 27a).

Historia del Purgatorio

La idea del fuego purgante por el que tiene que pasar el alma se encuentra en el Zend-Avesta (“Bundahis”, 30:20): “Todos los hombres pasarán al metal fundido y se volverán puros; a los justos les parecerá como aunque camine sobre leche tibia” (comp. Enoch, 52:6-7, 67:6-7). Los Padres de la Iglesia desarrollaron la idea del “ignis purgatorius” en un dogma según el cual todas las almas, incluidas las de los justos que permanecen ilesas, deben pasar el purgatorio (Origenes sobre Ps. 37., Homilía 3; Lactantius, “Divinæ Institutiones”, 7:21, 4-7; Jerinmo  Sal. 118., Sermon 20; Commodianus, “Instructiones”, 2:2, 9); de ahí que se instituyeran oraciones y ofrendas por las almas del purgatorio (Tertuliano, “De Corona Militis”, 3-4; “De Monogamia”, 10; “Exhortatio Castitatis”, 11; Agustín, “Enchiridion ad Lauram”, 67-69, 109; Gregorio I., “Dialogi”, 4. 57). De ahí surgió también en la Iglesia la misa de difuntos correspondiente en la Sinagoga al Ḳaddish.

Kaufmann Kohler, Ph.D.
Rabbi Emeritus of Temple Beth-El, New York; President of the Hebrew Union College, Cincinnati, Ohio.

https://www.jewishencyclopedia.com/articles/12446-purgatory

Purgatorio en el Judaísmo del Segundo Templo

A esto le podríamos agregar que dentro del Judaismo del Segundo Templo se creía que Dios arrojaría a los malvados a al fuego purificados, Hen [et] 10, 13; 18, 11-16 y passim; Jub 9:15;

lQH 3:29-36; ApBar [sir] 37:1.

¿Enseñaron Jesús y los apóstoles sobre el Purgatorio? 2 Ejemplos

Pronto puse en FB que haría este estudio, católicos llegaron a querer defender la doctrina del purgatorio. Estos lectores citaron algunos textos, pero me gustaría ser puntual y citar 2, uno que se refiere a Jesús, y el otro que se refiere a Pablo. Con respecto a Jesús, el texto que se ofrece para justificar la creencia del purgatorio es Mateo 5:25-26, surgen algunos problemas al ver el contexto. Leamos el texto completo:
21 «Habéis oído que se dijo a los antepasados: = No matarás; = y aquel que mate será reo ante el tribunal.
22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil”, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado”, será reo de la gehenna de fuego.
23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
24 deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
25 Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.
26 Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

Este pasaje es, en parte, paralelo con Lucas 12:54-59, donde el llamado es a discernir los tiempos.

Que un católico, que eleva la tradición al nivel de la Escritura, citar tal pasaje es contradictorio, dado que Jesús esta contradiciendo las tradiciones judías. La fórmula “habéis oído”, nos indica que se refiere a su tradición, y no a la Escritura. Segundo, vemos que esto tiene que ver con una disputa terrenal, no post-mortem. En el Judaísmo del segundo templo, como ahora, era un requerimiento que antes de presentar la ofrenda, uno se tenía que reconciliar con alguien con quien tenía algún altercado, cf. Siriaco 34:23, m. Yoma 8:9. El sermón del monte apunta a la vida dentro del reino de Dios, no meramente a un juicio final, al menos en este pasaje. Alegorizar este pasaje para que apunte a un purgatorio donde se tendrán que pagar las deudas, es totalmente fuera de lo que el pasaje quiere enseñar, que es sobre la ira, o en su pasaje paralelo en Lucas, el descernimiento de los tiempos. Es mejor seguir la narrativa del texto, y no las interpretaciones particulares de algún padre de la iglesia, o de algún apologista católico romano.

El segundo pasaje que se me ha mencionado sobre el purgatorio en Pablo es 1 Cor. 3:10-15. Leemos:
9 ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye!
11 Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
12 Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja,
13 la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego.
14 Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa.
15 Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego.
16 ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
17 Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.

Leyendo el sitio Catholic.com, tratan de apoyar este texto citando los textos en el AT donde se demuestra que Israel es purificado por fuego, cf. Sal. 66:10,12; Isa. 4:4; Isa. 6:6-7; Mlq. 3:2-3. Al menos son lo suficientemente sinceros al reconocer que de estos textos, se puede “inferir” que es una descripción de la purificación que esta hablando Pablo en nuestro texto. Pero existe un problema con dicha “inferencia”. TODOS esos textos se refieren a la purificación de personas vivas, no de personas muertas.
Como leímos, el texto habla de construir sobre el cimiento que es Cristo, y, por lo tanto, nuestros amigos católicos interpretan el texto como una condición post-mortem. Pero esto no es tomar el lenguaje de Pablo en serio. οὕτως δὲ ὡς (como quien) Es lenguaje que se refiere a una metáfora. Una más preferible interpretación es seguir la costumbre de Pablo de hacer referencia a textos veto testamentarios, los cuales serían en este caso Amos 4:11 y Zac. 3:2. Y de nuevo, los textos apuntan a seres vivos, no muertos.

Como esta exposición se limita a hablar de la creencia del Purgatorio, para saber sobre el lugar intermedio y del infierno, les invito a ver el video que esta en las notas o que va a salir acá arriba cuando se procese el video. También para una introducción corta pero académica del tema, les invito a leer el articulo por O. Bröch, Gehena, que se encuentra en las paginas 719-21 del Diccionario Exegético del Nuevo Testamento Tomo 1. Esto también lo encontraran en las notas del video.