DEVASTANDO EL MITO DE LOS 400 AÑOS DE SILENCIO PROFETICO EN ISRAEL

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Desde que tengo razón, he oído decir que, entre Malaquías hasta la aparición de Juan el Bautista, no hubo absolutamente ninguna función profética en Israel, por lo tanto, se le llama a este periodo los 400 años de silencio. Esta clase de “cesacionismo” pre-cristiano, fue usado por los poderes políticos de la época para justificar y perpetuar su mandato. Desgraciadamente, esto ha hecho que muchos cristianos no tengan ningún interés en el estudio del periodo, considerándolo como poco provechoso para su edificación bíblica. El problema que esto a creado es el desconocimiento del contexto en el cual el Nuevo Testamento aparece. En este video se espera disipar este malentendido perpetuado por algunas publicaciones cristianas, o por ciertas posiciones teológicas.

En mis platicas sobre si aun podemos ver el ministerio profético el día de hoy, las respuestas que he recibido una y otra vez son las citas paralelas de Mateo 11:13 y Lucas 16:16. El texto paralelo dice así:
Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Este texto se me cita como prueba que ya no hay ningún ministerio profético el día de hoy, a pesar de que otros textos como I Cor. Capítulos 12-14 o Efesios 4:10-11 dicen que estos dones estarán hasta que lleguemos a la estatura del varón perfecto, cosa que hasta donde sé, no ha ocurrido. El Cesacionismo, la doctrina de niega la manifestación de los dones el día hoy, debe de negar ciertas Escrituras para llegar a tal conclusión.

Pero siguiendo el tema que comencé esta semana, sobre la influencia de la política en algunas cuestiones teológicas, vemos que aun el cesacionismo precristiano fue un resultado de intrigas e intereses políticos. Me refiero a lo que se conoce como los “400 años de silencio”, que asume que desde Malaquías hasta Juan el Bautista, no hubo ni un profeta en Israel, que hubo un silencio de parte de Dios, y que con la llegada de Juan el Bautista, este silencio paro y se volvió a oír la voz de Dios por medio de Juan el Bautista, y los profetas cristianos. De esto, aun hay libros populares que se han escrito, como es el de H A Ironside, De Malaquías a Mateo 400 años de Silencio, publicado por CLIE, que parece estar descontinuado. En el libro, Ironside habla del periodo Inter testamentario, pero como dice el título del libro, no cree que Dios haya hablado por medio de nadie durante ese tiempo.

Pero existe un error en esta lógica. Por lo visto, Jesús no vio que el ultimo profeta fuera Malaquías, como lo enseña esta doctrina que se ha convertido en algunos círculos, dogma. Para Jesús, es Juan el que cierra el broche de profetas del Antiguo Testamento. En Mateo, vemos 2 profetas operando aun antes que Juan el Bautista surgiera. Simeon, Dios le había dicho que no moriría sin antes ver el Cristo, Lucas 2:25-32. Ana, era profetiza según Lucas 2:36. Estos dos ejemplos serian suficientes para tirar abajo que Dios no le revelo o hablo a nadie desde Malaquías hasta que Juan el Bautista apareciera en la escena nacional de Israel. Pero podemos añadir a esto más.

En Hebreos 1:1-2a leemos lo siguiente:
1 Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2 en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo

En este texto, no leemos que Dios, después de haber pausado de hablar por un periodo de tiempo, nos hablo finalmente por el Hijo. No, vemos que Dios hablo de muchas maneras, y lo siento decirlo, esto al parecer, incluye mas que la Escritura que tenemos el día de hoy. Muchos objetarían a lo que estoy diciendo, pero recordemos, no tenemos todo lo que Jesús dijo, cf. Jn. 21:25, y la biblia no tiene ningún problema en reconocer tal limitación.

Saliéndonos del Nuevo Testamento, veamos al Antiguo Testamento y como y cuando algunos de sus libros fueron compuestos. Veamos que el libro de 1 Crónicas capitulo 1 tiene la genealogía de David hasta por el año 300 a.C. La genealogía en Nehemías es similar. Partes de Malaquías y partes de Zacharias 9-14 apuntan al siglo 4 a.C.  Pero de mayor importancia es el libro de Daniel, que se cree que se escribió entre el año 171-164 a.C. Vemos, entonces, que al menos los escritos bíblicos se continuaron produciendo en los primeros 200 años del supuesto silencio.

Eventos históricos también apuntan que los profetas Malaquías y Zacarias, o al menos sus discípulos, seguían añadiendo a sus libros comentando sobre eventos relevantes a sus épocas. En especial, el intento de la unión entre los Samaritanos en el norte con los Judíos en el Sur, en el 350 a.C. En ambos libros leemos una y otra vez que deben de ser fieles al templo en Jerusalén, a oposición del templo que los Samaritanos habían construido en el norte, en el monte Gerizim, cf. Jn. 4:19.

Igualmente, en el 301 a.C. los Ptolomeos deportaron un buen grupo de Judíos a Alejandria, y vemos los últimos pasajes de Zacharias tratando con este asunto, dando esperanza a los deportados.

¿Qué fue entonces lo que hizo que se llegara a creer que no había voz de Dios hablando al pueblo Judío por 400 años?  Como dije al principio, esta fue una cuestión política. Entre los Evangélicos, se esquiva leer los libros deuterocanónicos, y es ahí donde esta la respuesta. George Athas comenta, “En el 142 aC, la nación judía obtuvo la independencia bajo el liderazgo del Sumo Sacerdote, Simón Thassi. Fue el último de los hermanos asmoneos, que había liderado la revuelta de los macabeos contra los griegos seléucidas de Siria. Pero no todos lo aprobaron como la última palabra sobre el liderazgo de la nación judía. Los oponentes de Simon lograron incluir una cláusula en el documento constitucional que describía sus poderes. Se le dio aprobación para dirigir “hasta que surgiera un profeta confiable”, 1 Mac. 14:41. Por supuesto, estaba en los intereses políticos de Simón y sus sucesores negar que tal profeta pudiera surgir, por lo que comenzaron a suprimir la idea de que la profecía todavía estaba activa en Israel.”.

Y:
“La iglesia primitiva nunca aceptó que el Espíritu Santo profético de Dios había dejado de obrar dentro de Israel. Cuando Esteban se presentó ante el Sanedrín, acusó a los líderes nacionales de suprimir el Espíritu Santo y matar a los profetas, siendo el principal ejemplo la ejecución de Jesús, cf. Hechos 7. Un siglo después, el judaísmo rabínico declaró que el espíritu de profecía había cesado cuatrocientos años antes de Jesús. Fue una de las formas en que el judaísmo rabínico desafió las afirmaciones de la iglesia primitiva: Jesús no pudo haber sido un profeta, y mucho menos el Mesías, porque Dios dejó de hablar y actuar proféticamente dentro de Israel cuatro siglos antes que él.”

Así que, nos encontramos con la triste realidad que el día de hoy, la iglesia perpetua un mito inventado originalmente para apoyar que un grupo político pudiera reinar en Israel. Mas tarde, este mito se uso para negar que Jesús fuera el profeta anunciado por Moisés en Deut. 18. Es tiempo que revisemos esta posición, y que nos ajustemos mas con lo que la Escritura nos revela, que con lo que nuestros críticos, en este caso el Judaísmo rabínico, trato de imponernos para justificar su rechazo al mensaje de Jesús.