Introducción: El contexto literario Comenzaremos analizando una curiosa yuxtaposición en el texto bíblico. La narración sobre los “hijos de Elohim” (seres divinos) que se unen a mujeres humanas para producir semidioses (Génesis 6:1-4) se encuentra intercalada justo entre el nacimiento de Noé y el Diluvio. Esta estructura provocó que textos antiguos, como el 1 de Enoc y el Génesis Apócrifo, cuestionaran si el padre de Noé fue realmente Lamec o si Noé era, de hecho, un semidiós.
Semidioses en la mitología antigua Para entender este pasaje bíblico, es necesario observar el contexto cultural del mundo antiguo, el cual estaba repleto de mitos sobre semidioses: seres nacidos del amor o la lujuria entre una deidad y un ser humano.
1. Mesopotamia: El ejemplo más famoso es Gilgamesh, rey sumerio. Era hijo del rey Lugalbanda y la diosa Ninsun. Dado que su padre también descendía del dios sol Utu, Gilgamesh poseía una naturaleza más divina que humana, lo que explicaba sus hazañas extraordinarias, como la construcción de las murallas de Uruk y la derrota de monstruos gigantes.

2. Grecia:
◦ Perseo: Hijo de Zeus y la humana Dánae. A pesar de que Dánae estaba encerrada en una torre, Zeus la visitó en forma de lluvia de oro. Perseo creció para ser un guerrero capaz de matar a Medusa.
◦ Heracles (Hércules): Hijo de Zeus y Alcmena, una mujer casada. Zeus engañó a Alcmena tomando la forma de su esposo. El resultado fue un niño con fuerza sobrenatural conocido por sus aventuras y batallas contra monstruos.
Estas historias, que hoy nos parecen propias del cine, eran parte fundamental de las creencias religiosas en las culturas mediterráneas vecinas al antiguo Israel.

Semidioses en la Biblia La idea de una concepción divina no es totalmente ajena a la Biblia. Existen pasajes que implican intervención divina en la concepción, como en los casos de Sara o la esposa de Manoa (madre de Sansón). Sin embargo, las narrativas bíblicas generalmente evitan los detalles eróticos o mitológicos de sus vecinos paganos; solo Sansón muestra poderes sobrehumanos similares a un semidiós.
La gran excepción se encuentra en Génesis 6. Aquí, el texto presenta un fragmento breve donde los “hijos de Elohim” sienten atracción por las “hijas de los hombres”, toman esposas y engendran a los Nephilim (gigantes o caídos), descritos como los “héroes de la antigüedad” y “hombres de renombre”. Este pasaje es el paralelo bíblico más cercano a los mitos grecorromanos de dioses lujuriosos engendrando héroes.

La supresión del mito y la interpretación rabínica El texto de Génesis 6 parece incompleto y desconectado, lo que sugiere que los antiguos israelitas conocían más historias sobre estos héroes, pero que fueron suprimidas por los autores de la Torá. La razón es teológica: una religión monoteísta no tolera fácilmente la idea de semidioses, ya que esto antropomorfiza a Dios y sugiere la existencia de otras divinidades menores.
El judaísmo rabínico intentó neutralizar el sentido literal del mito. Interpretaron el término Elohim no como “Dios” o “dioses”, sino bajo su significado menos común de “jueces” o “personas importantes”. Por ejemplo, el rabino Shimon ben Yochai llegó a maldecir a cualquiera que llamara “divinidades” a estos seres. Así, los rabinos transformaron una historia mítica en una lección moral sobre hombres poderosos que abusan de mujeres vulnerables.
El retorno del mito: De dioses a ángeles A pesar de la censura rabínica, el significado mítico original sobrevivió en textos místicos y midrásicos (como el Targum Pseudo-Jonathan y Pirqei de-Rabbi Eliezer). El famoso comentarista Najmánides (siglo XIII) aludió a este “secreto”, conectando el pasaje con la leyenda de los ángeles caídos Uzza y Azael.
¿Cómo sobrevivió este mito dentro del monoteísmo? La solución fue un cambio de categoría: de “dioses” a “ángeles”. En el periodo del Segundo Templo, cuando ya estaba firmemente establecido que no existían otros dioses, los “hijos de Elohim” fueron reinterpretados como ángeles (mensajeros de Dios) que descendieron a la tierra. En libros apócrifos como Jubileos y Enoc, estos seres son llamados “Vigilantes”. La narrativa se transformó: ya no eran dioses rivales, sino ángeles subordinados que sucumbieron a deseos terrenales, creando una especie de “semi-ángeles”.
¿Fue Noé un semidiós? Esta reinterpretación angélica generó una inquietud literaria: la posibilidad de que un humano fuera engendrado por un ángel. Esto se refleja en dos textos antiguos sobre el nacimiento de Noé:
1. 1 de Enoc: Lamec, el padre de Noé, entra en pánico al ver a su hijo recién nacido. El bebé tiene una apariencia sobrenatural: cuerpo blanco como la nieve y rojo como una rosa, cabello blanco como la lana y ojos que iluminan toda la casa como el sol. Lamec le dice a su padre Matusalén: “He engendrado un hijo extraño; no es como un hombre, sino como los hijos de los ángeles del cielo”. Matusalén consulta a Enoc, quien les asegura que, aunque el niño tiene una apariencia fantástica debido a su destino especial en el diluvio, es totalmente humano y no hijo de ángeles.
2. El Génesis Apócrifo (Rollos del Mar Muerto): En esta versión, Lamec sospecha explícitamente de la fidelidad de su esposa, Bat-Enosh. Él piensa que el embarazo proviene de “los Vigilantes” o los “Nephilim”. Su esposa, al ver su angustia, le jura por el “Gran Santo” que la semilla es de él y no de ningún ser celestial ni extraño.

Conclusión: La yuxtaposición de textos (Semijut Parashiot) ¿Por qué surgieron estas historias que cuestionan la paternidad de Noé? La respuesta radica en la estructura literaria de la Torá. Existe un concepto en la exégesis llamado Semijut Parashiot (la proximidad de las secciones). Noé nace al final del capítulo 5 del Génesis; inmediatamente después, el capítulo 6 narra el pecado de los seres divinos y el nacimiento de los semidioses/gigantes. Para los lectores antiguos, esta secuencia no era casualidad; la ubicación de los textos sugería una conexión intrínseca entre Noé y estos seres híbridos. Para resolver esta tensión teológica y evitar la conclusión de que el héroe del Diluvio era un semidiós, los autores antiguos (como los de Enoc) elaboraron relatos donde Lamec sospecha, pero finalmente confirma que Noé es completamente humano.
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Nota explicativa final: Este resumen ilustra cómo la mitología comparada y el análisis literario ayudan a explicar pasajes bíblicos difíciles. Lo que comenzó como un vestigio de mitos antiguos sobre héroes semidivinos fue transformado por el monoteísmo en historias de ángeles caídos, influyendo en cómo se entendía la figura de Noé en la antigüedad.
Estudio basado en la entrada en Torah.com:
https://www.thetorah.com/article/demigods-and-the-birth-of-noah




