Introducción: La lectura subversivaLa historia de la concepción de Sansón en el Libro de los Jueces ofrece a los lectores un enigma fascinante. Tradicionalmente, se lee como un relato milagroso donde Dios otorga un hijo a una pareja estéril. Sin embargo, se propone que el texto puede leerse de manera “subversiva”, sugiriendo que Sansón podría ser el resultado de una unión entre un ser divino y una mujer mortal. Esta interpretación convertiría a Sansón en un semidiós con características sobrehumanas, similar a héroes de otras mitologías como Hércules. Al mismo tiempo, el texto bíblico mantiene abierta la posibilidad más mundana de que su padre sea Manoa y que sus poderes sean simplemente un regalo divino. De Sefirat HaOmer (plus Mincha-Maariv) Siddur, Baruch Ben Shemaria (Amsterdam, 1795) Braginsky Collection, e-codices.
Parte I: Evidencia física – El gigante Sansón
El Libro de los Jueces describe a Sansón realizando hazañas que desafían la física humana normal. No solo desgarra un león con sus propias manos o mata a mil filisteos con una quijada de burro, sino que hay un episodio en Gaza que sugiere algo más que simple fuerza: el tamaño.
El texto narra que Sansón arrancó las puertas de la ciudad de Gaza, junto con sus dos postes y la tranca, se las echó al hombro y las subió a la cima de una colina. Aquí el autor señala un detalle crucial: para arrancar toda la estructura de la puerta (incluyendo los postes laterales), los brazos de Sansón tendrían que haber abarcado el ancho de una puerta de ciudad. Aunque el texto bíblico no dice explícitamente “Sansón era un gigante”, sus acciones lo implican.
Esta idea no es nueva. El Talmud Babilónico (tratado Sotah 10a) calcula las dimensiones basándose en la tradición de que las puertas de Gaza no medían menos de 60 codos de ancho (aproximadamente 30 metros). Por lo tanto, el rabino Simón el Piadoso concluyó que “la anchura de los hombros de Sansón era de sesenta codos”.
Esta sugerencia de gigantismo reaparece en el momento de su muerte. Sansón, ciego y prisionero, pide ser guiado hacia los dos pilares centrales que sostenían el templo de Dagón. El texto dice que “abrazó” o tanteó los dos pilares, uno con su mano derecha y otro con la izquierda. Para que una persona pudiera tocar simultáneamente las dos columnas principales de soporte de un templo enorme, su envergadura de brazos tendría que haber sido inmensa. De hecho, la evidencia arqueológica apoya esta antigua percepción: un mosaico del siglo V descubierto en Huqoq, en la Galilea, representa inconfundiblemente a Sansón como un gigante.
Foto tomado por Haaretz, cortensia de G. Laron, Hebrew University Institute of Archaeology
Parte II: Evidencia etimológica – El “Pequeño Sol”
El nombre de Sansón en hebreo, Shimshon, es otra pista de su posible naturaleza semidivina. Este nombre deriva del sustantivo común shemesh (sol) y recuerda a Shamash, el dios sol en varias lenguas semíticas, incluido el acadio. La terminación “-on” en hebreo puede funcionar como un diminutivo, lo que significa que su nombre podría traducirse como “Pequeño Sol” o, si seguimos la teoría del semidiós, “Hijo del Sol”.
El Talmud también reconoce esta conexión solar, citando al rabino Yojanan, quien dijo que Sansón llevaba el nombre del Santo Bendito, basándose en el Salmo 84:12: “Porque sol y escudo es el Señor Dios”. Para muchos eruditos modernos, esto sugiere que detrás de la historia bíblica subyace un mito antiguo sobre una deidad solar que impregna a una mujer mortal para engendrar un héroe.
Parte III: La visita del ser divino y el enigma gramatical
Las insinuaciones sobre el origen divino de Sansón se vuelven más fuertes en el capítulo 13 de Jueces, que narra la visita de un ángel a la esposa de Manoa (la futura madre de Sansón). Aquí es donde el autor introduce un análisis gramatical fascinante sobre cómo el texto juega con los tiempos verbales para crear ambigüedad.
1. La primera promesa (El futuro):Cuando el ángel aparece por primera vez ante la mujer, le dice: “He aquí que tú eres estéril… pero concebirás y darás a luz un hijo” (Jueces 13:3).En hebreo, el ángel usa la forma weqatal (וְהָרִית), que generalmente se refiere a un evento futuro. Es una predicción: “te quedarás embarazada”.
2. El cambio repentino (El presente):Apenas dos versículos después, tras darle instrucciones sobre no beber vino ni comer cosas impuras, el ángel cambia la gramática drásticamente. Dice: “Porque he aquí que tú estás embarazada (hinnach harah) y darás a luz un hijo” (Jueces 13:5).Aquí el texto usa un participio presente junto con la palabra hinneh (he aquí). Aunque a veces esto puede denotar un futuro inminente, el cambio abrupto del tiempo futuro (v. 3) al participio presente (v. 5) ha llevado a varios académicos a argumentar que el texto implica que la mujer quedó embarazada en el ínterin entre el versículo 3 y el 5.
¿Qué sucedió entre esos versículos? La narrativa deja espacio para la imaginación, sugiriendo sutilmente que la concepción pudo haber ocurrido durante el encuentro con el ser divino. Incluso la tradición rabínica notó este cambio gramatical. En Números Rabbah, los rabinos intentan explicarlo diciendo que el semen de Manoa de la noche anterior se había quedado “guardado” en el útero y que, al hablar el ángel, el embarazo se confirmó. Aunque esta explicación biológica es creativa, demuestra que los antiguos lectores también percibían la extrañeza del texto: ¿De quién es hijo Sansón?,.
Parte IV: La ansiedad de Manoa y el doble sentido
La historia continúa destacando la exclusión de Manoa, el esposo. Su esposa le cuenta sobre la visita de un “hombre de Dios” (que parecía un ángel), diciendo que “vino a mí” (ba elay). En hebreo bíblico, la frase “venir a” puede ser un eufemismo para las relaciones sexuales, similar a cómo se usa en español antiguo “llegarse a”.
Manoa, comprensiblemente, se siente ansioso. No estaba presente durante la visita y no conoce el nombre del visitante. Su reacción es orar a Dios pidiendo que el hombre de Dios regrese, pero con una petición específica: “que venga ahora otra vez a nosotros y nos enseñe qué hemos de hacer” (Jueces 13:8).
El uso repetitivo del plural (“nosotros”, “nos”) subraya la desesperación de Manoa por incluirse en el proceso. Sin embargo, cuando el ángel regresa, vuelve a aparecerse solo a la mujer. Ella corre a buscar a su marido, pero cuando Manoa finalmente confronta al ángel y pregunta qué deben hacer, el ángel responde de una manera gramaticalmente ambigua que, según el Dr. Meshel, es una obra maestra de la literatura bíblica,.
Parte V: Peculiaridades gramaticales – El juego de los verbos
Aquí llegamos al punto central del análisis lingüístico del artículo. Cuando el ángel repite las instrucciones dietéticas a Manoa (no beber vino, no comer cosas inmundas), utiliza formas verbales que en hebreo son morfológicamente idénticas para dos sujetos diferentes.
En hebreo bíblico, la forma verbal del tú masculino singular (segunda persona, dirigiéndose a Manoa) es idéntica a la forma verbal de ella femenina singular (tercera persona, refiriéndose a la esposa) en el tiempo imperfecto (yiqtol).
Veamos los verbos que usa el ángel en Jueces 13:13-14:
• Tishamer: Puede significar “Tú (Manoa) debes abstenerte” O “Ella (la esposa) debe abstenerse”.
• Lo tojal: Puede significar “Tú no debes comer” O “Ella no debe comer”.
• Al tesht: Puede significar “Tú no bebas” O “Ella no beba”.
• Tishmor: Puede significar “Tú debes observar” O “Ella debe observar”.
El efecto de la ambigüedad:Imaginemos la escena: Manoa está frente al ángel esperando saber su rol.
• Si los verbos se interpretan como “Tú, Manoa, no debes beber vino…”, entonces Manoa está siendo incluido en las restricciones del nazareato. Esto le daría tranquilidad, sugiriendo que él tiene un papel biológico en la concepción y debe purificarse.
• Si los verbos se interpretan como “Ella, tu esposa, no debe beber vino…”, entonces el ángel está ignorando a Manoa y simplemente repitiendo las reglas para la mujer, confirmando que Manoa es irrelevante en el proceso.
El texto hebreo no resuelve esta duda. Cada uno de los cinco verbos principales que usa el ángel puede leerse de ambas maneras. El lector (y Manoa) se queda “mordiéndose las uñas”, esperando un verbo que aclare el género, pero ese verbo nunca llega. Es posible imaginar a Manoa eligiendo entender las instrucciones a su favor, pero la gramática mantiene la incertidumbre.
Conclusión: Una ambigüedad intencional
Se puede concluir que esta falta de claridad no es un accidente, sino una característica clave de la historia. Al igual que no sabemos con certeza absoluta si el ángel impregnó a la mujer (a diferencia de Génesis 6, donde se dice claramente que los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres), tampoco sabemos cuál es el verdadero rol de Manoa.
El autor sugiere dos posibles razones para esta ambigüedad:
1. Incomodidad teológica: El autor bíblico podría haberse sentido incómodo afirmando explícitamente que un héroe de Israel era un semidiós, por lo que lo dejó como una insinuación.
2. Jerarquía del conocimiento: El relato presenta a la madre de Sansón como la única que posee el conocimiento verdadero (“privilegiada”), compartido solo con el ser divino. Manoa, y por extensión los lectores, quedan fuera de este círculo de certeza.
La historia de Sansón es, en esencia, un relato tipo acertijo (algo apropiado para un personaje a quien le gustaban los acertijos). La gramática enigmática sirve como una guía hermenéutica que nos insta a leer el texto con “ojos sospechosos”, buscando significados ocultos y subversivos. Mientras que una lectura piadosa ve un milagro de fertilidad, una lectura atenta a la gramática y al contexto mitológico revela la posibilidad de que Sansón fuera, de hecho, un semidiós.